En el último día de Carnaval, el Brasil futbolístico se vio sorprendido por una noticia que nadie podía esperar ni prever: la decisión de Philippe Coutinho de abandonar el Vasco da Gama y dar por finalizada, de forma unilateral, su segunda etapa en el club donde se formó y siempre ha sido considerado un ídolo.
[–>[–>[–>A partir de aquí empezaron todo tipo de especulaciones, pero todas apuntaban hacia una misma dirección: los abucheos que la ‘torcida’ vascaína le dedicó el domingo en el partido contra el Volta Redonda, de cuartos de final del Campeonato Carioca.
[–> [–>[–>El ambiente anda muy caldeado en São Januário tras un inicio complicado de temporada. Los resultados son malos, la continuidad del exseleccionador Fernando Diniz, un técnico amado solo hace unos meses, pendía de un hilo, y el adiós anticipado de Rayan, que era la estrella y se fue al Bournemouth, ha hecho muchísimo daño. Por una cuestión financiera, su hueco no puede ser ocupado por nadie del mismo nivel. La joya vascaína, de 19 años, marcó 20 goles en 2025.
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Coutinho dio la cara. Lo hizo a través de un extenso comunicado que colgó en las redes sociales, donde recibió el apoyo incondicional de sus amigos, como Neymar Jr., que es de su misma generación, compañeros y excompañeros. El fútbol brasileño cerró filas a su alrededor.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>“La verdad es que estoy muy cansado mentalmente. Siempre he sido muy reservado, así que decir esto aquí no es fácil, pero necesito ser honesto. Mi relación con el Vasco es de amor y seguirá siéndolo para siempre. Con el corazón encogido, entiendo que ahora es el momento de dar un paso atrás y cerrar este ciclo en el Vasco”, reveló el que fuera jugador del Barça.
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No ha cumplido con las espectativas
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Philippe regresó al Vasco en julio de 2024 cedido por el Aston Villa, el club que lo fichó del Barça. Fue recibido como el hijo pródigo. El club y la ‘torcida’ lo abrazaron, dándole tiempo y cariño para que recuperara sus sensaciones futbolísticas y su estado físico. Venía de un fútbol tan poco competitivo como el qatarí, donde jugaba en el Al-Duhail.
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[–>Lo cierto es que, a pesar de alguna actuación de mérito esporádica, Coutinho no logró en este año y siete meses recuperar una versión de juego acorde a su indiscutible nivel técnico individual y a lo que mínimamente se esperaba de él. Físicamente jugaba mermado.
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Hoy, con 33 años, es una sombra de lo que fue. Y, como todo tiene un límite, la hinchada dijo basta, ya no solo por un presente lleno de nubarrones sino anticipando que este 2026 va a ser durísimo.
[–>[–>[–>Philippe se defiende y ha hablado de su honradez. “Pensé mucho antes de escribir aquí. De verdad que lo pensé. Pero, por respeto, por cariño y por el amor que siento por vosotros y por este club, sentí que necesitaba venir aquí y hablar con el corazón abierto. Elegí volver al Vasco porque amo este club. Amo todo lo que el Vasco representa en mi vida. Vestir esta camiseta fue una de las decisiones más importantes que he tomado. Y en cada entrenamiento, en cada partido, di lo mejor de mí. ¡Siempre! Nunca faltaron entrega, ganas ni compromiso. Ser juzgado por muchísimas personas por algo que no forma parte de mi carácter es demasiado difícil”, expresa en su comunicado.
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Los abucheos del domingo fueron la gota que colmó el vaso. Lloró en el descanso del encuentro y ya no regresó. Ni se sentó en el banquillo durante el segundo tiempo.
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Jugaba sin sonrisa
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Desde el Vasco da Gama apuntan que Coutinho, que se exigía demasiado todo el tiempo, jugaba agarrotado y no sentía el mínimo placer o felicidad que futbolistas creativos como él necesitan. Ni una última charla de Fernando Diniz le hizo recapacitar.
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Coutinho ya había pensado en dejar el club la temporada pasada, como por ejemplo hizo Thiago Silva en el Fluminense. Perder la final de la Copa do Brasil contra el Corinthians de Memphis Depay en pleno Maracaná le afectó muchísimo. Entendió que allí se le escapó entre los dedos la oportunidad de ganar un título que culminaría su regreso a un Vasco que lleva una década sin alzar una copa desde que en 2016 se llevó el Campeonato Carioca.
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El futuro de Coutinho es, ahora mismo, impredecible. Apunta a un mercado secundario, pero tampoco sería ninguna sorpresa si decidiera colgar las botas. A corto plazo, lo que hará es recuperar su salud mental.
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