El Botafogo arrancó el Brasileirao con una impresionante goleada en casa ante el Cruzeiro (4-0), que deja, por cierto, a Tite señalado y tocado en un inicio de temporada muy complicado en su nueva aventura en Belo Horizonte. El contundente triunfo ante uno de los candidatos al título representó un oasis de satisfacción para la torcida botafoguense en medio de una tormenta institucional que amenaza con dejar al club al borde de la bancarrota.
[–>[–>[–>En los últimos días se ha producido una concatenación de noticias que han generado mucha preocupación en Río de Janeiro. Para empezar, el grupo Eagles, propietario del club, apartó de sus funciones a John Textor, pero el magnate estadounidense se niega a dimitir como presidente de la entidad, apoyándose en una medida cautelar de un juzgado local concedida en octubre de 2025.
[–> [–>[–>Consecuencia de estas desavenencias es la clamorosa falta de liquidez. El club carioca ha sufrido un transfer ban (prohibición de inscripción) de la FIFA por la deuda con el Atlanta United, de la MLS, en el fichaje del ahora colchonero Thiago Almada.
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La solución encontrada por Textor no fue otra que intentar traspasar a alguno de sus mejores futbolistas. Sin embargo, el jueves, horas antes del Botafogo–Cruzeiro, un juez de segunda instancia del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro determinó la “suspensión de todos los actos relativos a ventas y negociaciones de activos”, atendiendo a un pedido que habían realizado dirigentes de la parte asociativa del club.
[–>[–>[–>Después del veto trascendió que John Textor negociaba con el Nottingham Forest la venta del centrocampista Danilo y de la joya argentina Álvaro Montoro, ambos titulares. Las tratativas estaban muy avanzadas e iban a concretarse este fin de semana. El club propiedad del griego Evangelos Marinakis iba a desembolsar 19 millones de euros por el ex del Palmeiras y 14 ‘kilos’ por el ex de Vélez Sarsfield.
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Danilo and Montoro, the two players who were going to be sold to Nottinhgam Forest / Vitor Silva / Botafogo
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Resulta que de estos 33 millones de euros solo 13 acabarían en las arcas botafoguenses, porque el club tiene una deuda de 20 millones con el Nottingham por el traspaso del propio Danilo, ocurrido en julio del año pasado. Verlo para creerlo.
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[–>El ambiente, lógicamente, está muy caldeado con todos estos movimientos más que extraños, que solo generan más desconfianza. Y la torcida mostró su enfado con John Textor durante el partido ante el Cruzeiro.
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A todo ello, el magnate estadounidense afirmó a los medios del club que pagará de su bolsillo la deuda que hay con el Atlanta United y aseguró que tiene inversores dispuestos a inyectar 50 millones de dólares en la entidad. Como ninguna de sus últimas promesas se ha cumplido, sus declaraciones tuvieron un efecto inocuo entre la hinchada, que sigue temiendo lo peor.
[–>[–>[–>El castillo de naipes se ha derrumbado. Puesto como ejemplo de la transformación de los clubes brasileños en Sociedades Anónimas de Fútbol, en un proceso de modernización que encontró y encuentra pleno respaldo en la opinión pública del país, el Botafogo es ahora la casa de los líos.
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Ya no queda rastro de la euforia generada en 2024, cuando el tradicional club de la Estrella Solitaria vivió los mejores momentos de su historia contemporánea con un doblete inédito: la primera Copa Libertadores junto a un Brasileirao, que no se conquistaba desde 1995.
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El Botafogo, entonces, rompió la hegemonía del binomio Flamengo (que en 2025 repitió el mismo doblete con Filipe Luis como entrenador) y Palmeiras, los dos clubes deportiva y financieramente más fuertes y solventes del país y del continente. De esto solo hace un año y tres meses.
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A principios de un nuevo curso, por mucho que el equipo que dirige el argentino Martín Anselmi, que ha sustituido a Davide Ancelotti, haya empezado con fuerza, el principal partido se juega en los despachos y en los juzgados. Se asoman turbulencias.
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