El Santos FC monopoliza la atención del fútbol brasileño encadenando noticias de impacto. En las últimas horas de 2025 se filtró la renovación de Neymar Jr., que ha firmado un nuevo vínculo laboral hasta diciembre de 2026. A falta de ofertas de peso, la continuidad del crack se daba por hecha hasta el Mundial de 2026; lo que sorprendió fue que se comprometiera hasta diciembre, cuando baja el telón de la temporada sudamericana.
[–>[–>[–>Y este viernes, el país do futebol se ha despertado con la noticia de que el Peixe había llegado a un acuerdo con el Cruzeiro para la cesión de Gabigol, otro crack —al menos ese es el estatus interno que mantiene— venido a menos, también surgido de la cantera del Santos y que cuenta con lazos de amistad y parentesco con el propio Neymar, ya que mantiene una relación sentimental tempestuosa, con rupturas y reconciliaciones constantes, con Rafaella, la hermana del ‘10’.
[–> [–>[–>Gabigol, más allá del sugerente epíteto de ser ‘el cuñado de Neymar’, ha adquirido, gracias a sus éxitos, una identidad futbolística propia. Ídolo del Flamengo, donde lo ganó todo en su brillante etapa entre enero de 2019 y diciembre de 2024, salió del club más popular del país por la puerta de atrás, enfrentado con la directiva, que desoyó la presión de la torcida y no quiso firmarle la renovación en los términos financieros y de duración que el ‘9’ exigía.
[–>[–>[–>
Un año atrás fichó, como agente libre, por el Cruzeiro, que sacudió el mercado con sus incorporaciones. Firmó hasta diciembre de 2028 y se convirtió en uno de los futbolistas mejor pagados de Brasil, con unos emolumentos cercanos a los cinco millones de euros anuales.
[–>[–>[–>Neymar continues with Santos in 2026 / @SantosFC
[–>[–>[–>
Su paso, sin embargo, por Belo Horizonte ha sido un fiasco. Kaio Jorge le comió el espacio y acabó relegándolo al banquillo. El también canterano del Santos, por el que ahora puja el Flamengo, terminó la temporada 2025 como artillero del Brasileirao y de la Copa do Brasil.
[–>[–>[–>
Por su parte, Gabigol firmó unos registros realizadores muy discretos: apenas 13 goles —cinco de ellos en el Campeonato Mineiro, un torneo regional de bajo nivel futbolístico— y cuatro asistencias en 49 actuaciones. Su pólvora se volvió a mojar, como ya había ocurrido en su último año en Río de Janeiro.
[–>[–>
[–>La continuidad en el Cruzeiro era impensable. El fichaje de Tite hacía inviable su permanencia. En su etapa como seleccionador brasileño, el técnico gaúcho había dejado entrever en numerosas ocasiones la falta de sintonía con el delantero.
[–>[–>[–>
Una salida temporal era la solución más lógica para las tres partes implicadas: el club celeste, que busca nuevos activos para seguir compitiendo por los grandes títulos; su nuevo entrenador, que sustituye al portugués Leonardo Jardim; y el propio jugador.
[–>[–>[–>Devaluado, Gabigol, ahora con 29 años, vuelve a casa para intentar relanzar su carrera. Es la misma fórmula que adoptó en 2018 tras su catastrófico paso por el fútbol europeo, donde fracasó en el Inter de Milán —que pagó 29,5 millones de euros por él en 2016— y en el Benfica. Entonces le funcionó: aquel año marcó 27 goles en 52 partidos y desde allí dio el salto al Flamengo.
[–>[–>[–>
La dupla Neymar–Gabigol, que ya conquistó el oro olímpico en los Juegos de Río de Janeiro 2016, ilusiona a la torcida santista tras un 2025 muy duro, en el que el conjunto paulista solo se salvó matemáticamente del descenso en la última jornada.
[–>[–>[–>
Fue en un domingo de máxima presión, cuando superó al Cruzeiro por 3-0 en la Vila Belmiro —que alineó a sus suplentes pensando en las semifinales de la Copa do Brasil—. En aquel encuentro, la torcida abucheó insistentemente a Gabigol; ahora, toda esa animadversión se ha transformado en alegría y satisfacción por el regreso de otro hijo pródigo. El fútbol es así.
[–>[–>[–>
